Sin Maíz no hay País

Plutarco Emilio García, José Antonio Gómez Espinoza y Sergio Ortiz
Modera:
Adriana Saldaña

Auditorio de la Biblioteca Central de la UAEM

Av. Universidad No. 1001, Col Chamilpa, Cuernavaca, Morelos, México.

C.P. 62209. 

17 de noviembre de 2015

La lucha actual en defensa del maíz ha sido el producto 10,000 años de convivir con él, cuando se dice que somos hijas e hijos del maíz, no es una simple metáfora, sino que nos hemos moldeado, nuestra vida gira entorno al cuidado y la defensa de lo que somos.

Sergio Ortiz: Bueno, se oye perfectamente así ¿no? el micrófono para que no se distorsione la voz. Es un gusto poder compartir con ustedes lo que hacemos, los haceres y los haberes y en lo que podamos contribuir a alimentar el proyecto de producción de alimentos ya sean agropecuarios o no sean, es necesarios que le entremos todos al maíz, que no solo es maíz es una milpa, la milpa va más allá de lo que vemos de las mazorcas de los elotes va entretejiendo unas relaciones culturales maravillosa entre todos nosotros, yo antes quisiera leerles algo de, propio del evento si al rato da tiempo, es que nos inspiró este evento y si da tiempo leemos al último con eso de que el tiempo nos come, hay varias reflexiones , dice tejiendo voces propio de este coloquio, “como podría el hilo de tu voz, entretejerse con el hilo de mi voz si no se encuentran en la acción, tendríamos que vocalizar una sola canción, tenemos que armonizar nuestra orfandad y analizar y reflexionar y sobretodo actuar,¿ como podemos recuperar nuestro derecho a dar sin esperar que alguien nos quiera callar?, tendríamos que ponernos diariamente a trabajar acompañándonos siempre en nuestro andar ¿cómo podemos nuestros objetivos alcanzar?, si solo nos oímos y no nos escuchamos si solamente no vemos más no nos miramos mucho menos nos entendemos, como podríamos confortablemente tener según nuestra única casa común segura nuestra única casa común, tendríamos que ponernos a tejer nuestro hacer, nuestro saber, con firmeza y seguridad sin siquiera pensar en claudicar. Bueno ese es como una introducción de este evento que nos emociona porque nos encontramos de alguna forma, más allá de cumplir un panorama académico, si hay tiempo les platicaría de la historia de estas mazorcas , que es la raza pepitilla, aproximadamente hace nueve años, unos campesinos de la comunidad de las piedras me regalaron una mazorca que científicamente ellos lo hicieron retro cruza o des hibridación pero ellos no sabían que los hacían, y me dijeron tu a ti que te gusta ten te regalo esta mazorca y la seguimos trabajando, pero después me acorde , miren no anda por ahí, se parece a esta pero más bien era un hibrido comercial, entonces posteriormente la memoria también la memoria nos exigió, recodaba que cuando yo desgranaba les ayudaba a mis abuelos a mi padre, me picaba las manos con una mazorca, digo a carajo esa ya no la veo, puro hibrido entonces aproximadamente hace siete o nueve años me di a la tarea de bueno tenemos que tenerla, nadie sabía cómo se llamaba, alguien decía ha si por ahí había, y si la hubo y yo nunca la había probado nada más la había desgranado es la raza pepitilla, una de las trece razas de Morelos entonces me di a la tarea de investigar   donde había algún material conseguimos de Malinalco y conseguimos de Atlatlaucan, para mejora y hacer ya nuestra colección de la comunidad a través de esos años ya logramos tener nuestras variantes, porque aun que es una raza pura, nativa de Morelos tenemos, yo he colectado como veinticinco variantes de la misma raza pepitilla hasta el más ancestro, que se parece a este, le da un parecido al maíz ajo o al maiz tunicado, tiene más identidad genética de ancestro que otros criollo sí, hay muchos criollos pero el pepitilla está más relacionado genéticamente con el teocinte que es científicamente y académicamente demostrable es el que dios origen a nuestras sesenta y nueve, sesenta y cuatro razas del país y más de cinco mil variantes bueno entonces solo de esa forma y insistiendo y ser paciente podemos lograr conservar recuperar y reproducir todo lo queramos en el caso de semillas. tenemos un banco de semilla relacionados con la milpa, en la milpa se dan veinticinco o treinta variantes de diferentes cultivos, que puede uno cosechar tener la primer cosecha sembrando el maíz en el concepto milpa, a los quince o veinte días y terminar de cosechar el frijol veinte días después de que ya se cumplió el ciclo de la mazorca, ciento cincuenta días después podemos seguir cosechando en la parcela de mil o cinco mil metros cuadrados a diez mil metros cuadrados, esa es una de las maravillas de la milpa que en torno a ella tenemos muchos cultivos y también insectos. Podemos comer y cosechar chapulines por ejemplo, jumiles, conejos etc. Bueno mejor continuamos.

Adriana Saldaña: Entonces le daremos la palabra justamente ahora en orden de presentación si les parece bien al doctor Emilio.

Plutarco Emilio García: Muy buenos días compañeras, compañeros, jóvenes universitarios, es un gusto venir a compartir con ustedes nuestras ideas, algo que hemos tenido la oportunidad de conocer en el tema de maíz, y en este foro de tejiendo voces por la casa común, que bueno que se incluyó este tema tan importante, tan necesario sobre todo en estos tiempos. Para limitarme al tiempo que se ha establecido, voy a leerles unas líneas que he redactado para ustedes. En los primeros tiempos, Quetzalcóatl entrego el maíz a los hombres para que se alimentaran. Los dioses de todas las culturas se encargaron de cuidar ese maravilloso grano. Centeotl y Chicometoatl, Dios y Diosa de maíz. Cuidaron con amor el Tlayoli, estos dioses fueron dioses de la cultura azteca. Yum kaax, Dios maya, cuidó el ixim , o sea el maíz. Gracias a esos cuidados y a la sabiduría milenaria de los indios, ese preciado cereal nos alimenta hoy y nos seguirá alimentando por mucho tiempo. Generaciones tras generaciones en México, América latina y otros continentes se han alimentado y desarrollado gracias al maíz. México es centro de origen de ese tesoro alimentario, es Coxcatlán, Puebla se encontraron maíces de hace más de dos mil años, en la sierra de Manantlán, Jalisco, existen milpas de teocintle y de hecho hay un museo vivo de teocintle en la sierra de Manantlán, Jalisco. Los tlacololes, los guamiles en Guerrero, Morelos, Oaxaca y Chiapas, surcan las laderas de las montañas donde año con año florecen los maizales de coloridas mazorcas entre las tupidas guías de calabaza, los surco entreverados de frijol y matas de chile y jitomate. Esta asociación virtuosa y solidaria, es lo que los pueblos originarios han llamado la milpa. En México existen, según Antonio Turrent, cincuenta y nueve razas de maíz y a pesar de que cerca del cincuenta por ciento de las superficies sembradas de maíces criollos, se han perdido los territorios de los pueblos indios con sus agro ecosistemas tradicionales, cuentan con los reservorios de germoplasmas más importantes de América y del mundo según Boeje, el investigador Eckar Boeje. Las variedades de maíces que se han cultivado por siglos en territorio nacional, se pueden contar por centenares, quien no ha saboreado o ha oído hablar de los maíces costeño, pepitilla, olotillo, olotón, ancho, pozolero,, zapalote, Tehuacán, sapo, conejo, azul, negro, amarillo, rojo, comiteco, tepecintle, cacahuacintle, palomero, tuxpeño, arrocillo, serrano, cuarenteño, tabloncillo, jala, etc. Etc. Etc. Las regiones donde se registran más variedades de maíces criollos son la sierra sur, la mixteca alta y baja de Oaxaca, la sierra norte de Puebla, ya huasteca veracruzana y potosina, altos de Chiapas y selva lacandona, así como la península de Yuacatán. La milpa no solo es un sistema integral, donde se asocian y complementan maíces, perdón varios cultivos. De la mata de maíz se obtiene una infinidad de productos y subproductos. El olote se emplea como combustible, la cañuela para chinamic y alimento de ganado, el totomoxtli para los tamales y artesanías, la hoja de la milpa para envolver tamales nejos y corundas en Michoacán. Las variedades criollas se han desarrollado de acuerdo con el clima y la altura y hay maíces precoces y de procesos prolongados de diferentes tamaños, colores y sabores como ´pueden observar en la exposición que nos trajo Sergio. Nuestros abuelos miraban con alegría las verdes matas de maíz con blancas espigas llenas de polen con lo hilotes de rojas cabelleras, con granos blancos y azules, elotes tiernos y dulces cuando termina el verano y principia la primavera. Quienes provenimos de las comunidades indígenas nos familiarizamos desde niños con términos directamente relacionados con el maíz como el tlacolol, el guamil, el sacamoleo, la yunta, el barbecho, la siembra, la resiembra, la tlamateca acá en Morelos, en la cocina el miscome, el metate, el metlapil, la mesa, los tistales, la bandeja, el tecomate, la jícara, el comal, la tortilla. Al levantar la cosecha el huilile ,otilcopete para transportar la mazorca y el cuexcomate para y almacenar el maíz y otros granos. Quien no ha saboreado los huitlacoches que invaden las mazorcas, los esquites con chile y epazote, el pozole, pinole, atole, tamales, gordas, tlascales, tlacoyos, quesadillas, huaraches, tlayudas en Oaxaca, y muchos otros derivados del maíz. Digamos que en la agricultura campesina en torno al maíz predominan los vocablos de las lenguas originarias como ustedes pueden observar, cuando al maíz lo hicieron mercancía. Los intereses económicos y las acciones políticas del capitalismo, han atentado contra la cultura nacional , el predominio del valor del cambio y la monopolización de la producción y el comercio de los bienes, han destruido la agricultura campesina, la apertura de nuestra frontera desde la firma del tratado del libre comercio en América del Norte en mil novecientos noventa y cuatro y el imperio de las transnacionales desmantelaron la agricultura tradicional afectando nuestra producción de maíz y de otros cultivos. Campesinos que nos han alimentado por siglos fueron desplazados y excluidos del desarrollo nacional les fueron arrebatadas sus tierras, el agua y todos sus recursos naturales, nada pudieron hacer ante el poder de las transnacionales, una cuantas grandes empresas concentraron la producción y controlaron el mercado arrojando a los campesinos a la migración y a una mayor pobreza. Las organizaciones campesinas independientes, libraron una fuerte lucha para sacar al maíz y al frijol del tratado del libre comercio, pero el gobierno se cerró en su determinación de no sacrificar los más por lo menos, como dijo Fox. Cuando el campo no aguantó más, a la lucha de la tierra se sumó la defensa de la lucha campesina. En dos mil tres, se movilizaron en la ciudad de México, ciento cincuenta mil campesinos exigiendo la revisión del capítulo agropecuario del telcam. Ese mismo año se descarrilo la organización mundial del comercio en Cancún y se obligó a Fox a firmar el acuerdo nacional para el campo que lamentablemente nunca se cumplió. Las transnacionales agroalimentarias y las políticas agropecuarias del gobierno mexicano, constituyen el mayor obstáculo para la autonomía y la soberanía alimentaria del país. Hoy estamos importando nueve punto cinco millones de toneladas de maíz, más de la tercera parte de lo que consumimos y el noventa por ciento proviene de los Estados Unidos cuando somos un país que podríamos producir mucho más de lo que consumimos de maíz, de hecho fuimos exportadores en los años cincuenta y a principios de los sesentas. A fines del dos mil cuatro el congreso mexicano aprobó la ley de bioseguridad y organismos genéticamente modificados más conocida como la ley Monsanto. El objetivo de esta ley no fue para proteger nuestras semillas sino para favorecer al puñado de monopolios agroalimentarios nacionales y extranjeros (nombres de empresas extranjeras) y unas cuantas empresas gigantes, controlan el noventa por ciento del comercio global del maíz del trigo, café, cacao y piña. Tan solo Monsanto, farmacia Novartis, Singenta, W Chemical y la Dupont producen cerca del cien por ciento de las semillas transgénicas en el mundo. Son diversos los esfuerzos que en México y en el mundo se han hecho para defender las semillas como patrimonio de los pueblos. La red mundial vía campesina, la coordinadora latinoamericana de organizaciones del campo, el foro social mundial y muchas organizaciones y movimientos nacionales e internacionales se encuentran movilizados desde hace décadas en defensa de las semillas nativas, los recursos naturales, la tierra y el agua así como nuestro patrimonio histórico y cultural. En dos mil siete surgió la campaña “sin maíz no hay país” cuyo objetivo principal es la defensa de los maíces nativos y la prohibición del cultivo de maíz transgénico, el fortalecimiento de los mercados locales, el derecho a la alimentación y la defensa de la soberanía alimentaria. Desde el dos mil trece un grupo de organizaciones y científicos comprometidos, hicieron una demanda de amparo ante un juzgado civil y administrativo para que se suspendiera por parte de las dependencias federales el cultivo experimental y comercial de maíces transgénicos, se logró la suspensión. Las transnacionales Monsanto, Pionner, Daw y otras acompañados por la Sagarpa y la Semarnat, contrataron a más de cien abogados para apelar dicha suspensión provisional, no obstante los primeros días de este mes de Noviembre, el magistrado federal Benjamín Soto Sánchez del segundo tribunal unitario en materia civil y administrativa, confirmo la suspensión provisional para que la secretarias de medio ambiente y la Sagarpa, no autoricen el cultivo experimental piloto comercial a las transnacionales de maíz transgénico, un gran triunfo compañeros y compañeras hasta hoy está suspendido en México gracias a este fallo el cultivo experimental y comercial de maíz transgénico. Se mantiene la lucha y esperamos que esto pues se logre un triunfo definitivo. Desde lo comunitario tenemos que enfrentar una ofensiva global a las políticas neoliberales ¿cómo lo estamos haciendo? Con actos como este, con el fomento del rescate de la producción de maíces criollos

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