El Cuidado y la Construcción de la Casa Común: el Caso del Maíz

David Barkin, Catherine Marielle, Víctor Toledo

[Modera: Bosque Iglesias]

Universidad Iberoamericana – Ciudad de México

Prol. Paseo de la Reforma # 880 Col. Lomas de Santa Fe.

México, D.F.

Se compartió una preocupación que nuestra casa común, la que habitamos, se cae a pedazos. Se reflexionó lo que significa el decir que somos mujeres y los hombres de maíz, ya que no es una simple metáfora, sino que el maíz nos ha moldeado formas de ver nuestra casa común, como el espacio donde hacemos la vida, y en ese hacer vida, se encuentra principalmente el seguir siendo lo que somos, seguir siendo y haciendo la milpa.
Se entretejieron diversas preocupaciones, ya que nos quieren quitar lo que nos hemos sido por más de 10,000 años, nuestro maíz corre peligro, la diversidad que caracteriza la milpa, y a nosotros mismos, se encuentra en riesgo inminente. Pero también se discutió que no sólo el maíz corre peligro, sino la vida en sí misma. Ante esta constante amenaza, se cuestionó cómo seguimos cuidando y reconstruyendo la casa común y la vida.

Bosque Iglesias: En lo que terminamos de instalarnos… aquí sí soy moderador. Quienes estuvieron en la mesa pasada… hasta me pusieron nombre, y todo. Entonces sí preparé unas notas para comenzar. Primero, muy buenas tardes, y muchas gracias a cada una de las personas que asisten a la provocación de este conversatorio, acuden a este convite. Lo comentaba en el conversatorio pasado, que también me tocó de facto moderar, que el gran reto del conversatorio es resolver un enigma. Entonces, no sé si se han dado cuenta, pero los nombres de cada uno de los conversatorios son provocaciones rudas. No sé si se hayan imaginado que a nuestras invitadas e invitados les dieron algunos lineamientos, les explicaron de qué se trataba el título, no. Hasta donde sé, las convidaron y los convidaron a venir a compartir en torno a esa provocación nada más. Entonces el enigma, el acertijo que tenemos en este conversatorio es El Cuidado y la Construcción de la Casa Común: el Caso del Maíz. Perdonen si soy muy esquemático y segmentado, pero en mi aproximación a ese enigma, lo partí en tres partes: cuidado-construcción, casa común, y maíz. Entonces, ¿qué son los cuidados y qué es la construcción?, siento que construcciones un verbo muy masculino por cómo nos hemos organizado socialmente, los trabajos de la construcción son más bien de los hombres, pero podemos tener sinónimos más hacia lo femenino: el tejido, el cultivo. El cuidado y el cultivó-tejido-construcción de la casa común, en oposición a la explotación, a la lógica productivista y utilitaria, la ética de los cuidados y los afectos, la política de los cuidados y los afectos, frente a las políticas extractivitas, utilitarias. Entonces, por ahí una primera parte. Le tenemos mucho cariño a Chapingo como institución importante para el agro mexicano, pero es el lema de “enseñar la explotación de la tierra, no la del hombre” es un horror. Es enseñar el cuidado y el cultivo de la tierra para el cuidado y el cultivo de los hombres y las mujeres. Luego, la casa común, que es una figura que aquí en la Ibero, como una universidad confiada a la compañía de Jesús, nos resuena mucho con la encíclica Laudato si’, del Papa Francisco, pero más allá de la encíclica, me gustaría pensar en la palabra oikos, que es casa en el griego, y nos da también mucho pie para esta mesa. Tenemos, por un lado, a alguien muy versado en la gestión de la casa, en la administración de la casa, que es lo que hemos intentando interpretar por economía. Tenemos a alguien muy versado en el entendimiento y la comprensión de la complejidad de la casa, que es lo que hemos intentando entender por ecología. Y tenemos, pasando a la parte de casa común alguien que lleva treinta y cuántos años viviendo en una experiencia de comunidad, de comuna, en el Grupo de Estudios Ambientales, que es también una casa. Esta segunda parte. Oikos esa que economía intenta administrar y la ecología intenta comprender en su complejidad, y que entre ambas todavía no llegan a un consenso que anuncia un futuro por las vías que desde la “razón” moderna, occidental, capitalista, se piensa. Y luego la figura más poderosa de toda la provocación es el caso del maíz, ¿qué nos evoca, o qué nos provoca el maíz? No nos evoca una monocotiledónea. Entonces, trayendo palabras prestadas ya para dejar el micrófono, trayendo palabras prestadas de Armando Bartra, del Maíz y la milpa: sólo en su alma el maíz es monotonía, mientras que la milpa es de por sí diversidad, en la milpa el maíz, el frijol, la calabaza, el chile, el chayote, el tomatillo, los quelites, los árboles frutales, el nopal, los magueyes, y las bestezuelas del campo se hacen compañía, a diferencia de los uniformados maizales las milpas son abigarrados policultivos. El maíz es uno, la milpa es muchos, el maíz discursea, la milpa dialoga, el maíz es ensimismado, la milpa solidaria, el maíz es monocorde, la milpa polifónica, el maíz es singular, la milpa es plural, los maizales son disciplinados cual desfiles militares, las mismas milpas jacarandosas y desfajadas como carnavales, el maíz se siembra, la milpa se hace, el maíz un cultivo, la milpa somos todos. Entonces, pues procuremos que esto sea una milpa, que seamos toda, pero sí tenemos tres jilotitos que nos van a intentar provocar con su aproximación a resolver este acertijo, de nuevo: lo intentamos llamar conversatorio, más que mesa o panel, porque lo que queremos privilegiar, es una intención, es el diálogo y el tejido de Voces entre todas quienes estamos aquí. Una disculpa de antemano, porque los espacios tal como están diseñados no muy permiten eso; nos decía la compañera hace rato que parece broma que decimos que ojalá podemos estar en… No es broma, es que en serio, ojalá pudiera ser así el espacio. Pero intentando superar esa traba, esa limitación, la invitación a nuestros jilotes provocadores es a que en diez minutos intenten resolver el enigma o propongan una resolución al enigma, y después ampliamos a todos.

¿Con quién comenzamos?, a ver, en el orden que me los dieron está primero David Barkin. Dice que recibiste tu doctorado en economía en la Universidad de Yale hace unos cuantos años. Actualmente eres un profesor distinguido de la Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco. Me siento muy bien acompañado por un profe de la casa donde egresé. Ha hecho… ha publicado numerosos libros y artículos sobre problemas relacionados con el desarrollo económico en México, de ahí los sistemas alimentarios, y por ende temas de desarrollo sustentable. Sus libros más recientes versan sobre el agua, incluyen temas sobre manejo, gestión de agua urbana, manejo sustentable de recursos regionales. Actualmente coopera con comunidades involucradas en la construcción de entornos postcapitalistas. Parece que su provocación anuncia algún futuro, y que permiten a los comuneros forjar nuevas formas de convivencia y transformación patrones de consumo para avanzar hacia un mundo del buen vivir. En 2015 fue galardonado con una carta de la fundación Humboldt para promover investigación en los esfuerzos de comunidades para enfrentar la triple crisis: ambiental, económica y social, en el reto de adaptarse al cambio climático. Sin más te dejamos la palabra para intentar resolver el enigma.

David Barkin: bueno, es evidente que Bosque aprendió a leer cuando era estudiante en la UAM. Yo quiero saber quiénes son ustedes, ¿cuántos son de la Ibero aquí?… ¿Y los demás?… ¿cómo? ¿y ustedes? ¡UNAM!, ¿cuántos…?, de la UAM, ¿cuál UAM? ¡Xochimilco!, ¿y las conozco? ¿No? Bueno, a ver si quieren conocerme la semana entrante. Bueno, yo, cuando me invitaron a esto, tuve varias reflexiones, y tuve mucho tiempo de pensarlo, porque me lleva dos horas llegar aquí, y me parece que eso en sí habla del problema la división de clases que sufrimos en el país. Ningún taxi que conozca tiene una de esas cosas que se llama “time”, el que finalmente vine dice que el “time” me hubiera cobrado setenta y cinco pesos de cuota para llegar, y dije yo lo pago. No, no tengo una para que lo puedas pagar. Pero que llegue aquí en camino a Yale University, como dijo Bosque, en 1962. Llegué en junio, y cuando llegué resultaba que era tiempo de siembra de la milpa, y yo llegué como un gringuito realmente verde en todos los sentidos de la palabra, salvo al ecológico; y la primera cosa que me hicieron hacer después de una semana allá fue de ponerme detrás de un par de bueyes. Así es que yo sí sé de qué se trata el barzón. Y resulta que la persona que yo cultivé, por las razones burocráticas y estúpidas que todos conocemos en nuestro país, porque ahora sí soy mexicano, como dice mi hijo: de papel, pero a mucho orgullo. Yo me informé para cultivar esta parcela que era de 1.853 hectáreas, y resultó que a las tres semanas de que yo llegué a esta comunidad en el estado de Michoacán me convirtieron en ejidatario. Absolutamente ilegal, por supuesto. Pero a nadie de los que estaban tomando el censo ejidal se le ocurrió preguntarme cuál era mi nacionalidad. Y todavía tengo mi parcela ejidal, y se sigue cultivando, y los rendimientos de esta parcela ahora son tres o cuatro veces más que lo normal en una comunidad, porque traemos practicantes de la UAM de producción agrícola, y de Chapingo, para probar las mejores semillas de nuestros amigos allá, y las mejores ideas de hacer cosas locas. Entonces Antonio Turrent, no sé si estaba participando en esto. ¿No?, bueno. Antonio Turrent es uno de los mandamases de la conservación del germoplasma en México, y del desarrollo de posibilidades de supervivir, de sobrevivir el cambio climático. Pues nos ha asesorado en esto junto con gente menos conocida. La experiencia de cultivar detrás de un par de beyes es transformadora. Primero me tenían que recoger del suelo varias veces, porque obviamente los bueyes creían que me estaban manejando a mí. Pero la experiencia fue extraordinariamente importante. y la comunidad todavía la recuerdo. Y cuando regresamos allá hace tres o cuatro semanas, la semana antes de muertos… porque ir a Patzcuaro en muertos es la muerte… fue realmente extraordinario, porque jóvenes y viejos todavía sabiendo mi… y traían fotos de mí detrás de parte del par de bueyes. Fue en aquel entonces que conocí otro grupo de gente muy, muy importante: maestras de primaria. Pues no había sección 18 en aquel entonces, pero lo que sí había fueron un grupo de mujeres maestras de primaria, que me dijeron que el primer libro que yo tendría que leer si yo iba realmente a hacer el estudio que a mí me habían encargado como un niñito gringo, de hacer un estudio de campo. Imagínense, un economista sentado en una comunidad purépecha… que yo hablaba un excelente inglés. Y la gente muy cortés ayudándome a tratar de explicarme en español lo que estaban haciendo. El primer libro que un grupo de maestras que ya habían tenido ciertas experiencias con integración de extranjeros en las comunidades era de darme el Popol vuh, pero me decían que yo no lo podía leer el Popol vuh solo, que era una aberración leer el Popol vuh solo, que lo tenía que leer en voz alta con niños de primaria. Así es que el segundo fin de semana que yo pasé en el municipio de Michoacán me pasé leyendo el Popol vuh a niños de primaria, de todos los años de primaria, porque las primarias en aquel entonces eran de primero a sexto, o quizás primero a octavo. Y yo le preguntaba a una niña particularmente despierta: ¿Tú crees que estás hecha de maíz?, y ella me dice: pues por supuesto. Pero si cortas una mazorca no va a sangrar, y si cortas tu piel va a sangrar. Y se puso a pensar. Ni tarde ni perezosa me contestó: los dos sangramos de la misma forma. Y le pregunté ¿y cómo es que la mazorca sangre? Le sale su savia bien y sale su esencia, y esa esencial es lo que a mí me da vida. Bueno, ya pueden imaginar a un niño de 19 años habiendo recibiendo este tipo de inmersión completa en México. Para mí ha sido claro que los pueblos originarios todavía viven, y es extraordinario cuando tú le das oportunidad a ellos de expresar qué quiere decir existir; y mi vida aquí en México… ya voy por 60 años… mi vida de esto es una vida de aprender cómo aprender, y yo creo que no hay nada más importante cuando hablamos de la casa común, de que cuando estamos hablando estamos hablando de seguir aprendiendo, de cómo seguir aprendiendo. No tiene reglas, pero lo peor que puede hacer un maestro es creer que puede enseñar, y por eso estoy, con todo respeto a ustedes allá, y contigo, por eso estoy en la UAM Xochimilco, por el sistema modular. Porque en la UAM Xochimilco, a diferencia de muchas otras instituciones, es una institución que existe a pesar de la mala calidad de muchos de sus maestros. Y seguramente ustedes son testimonios de algunos malos maestros. Porque el sistema modular obliga al estudiante… bueno, da la posibilidad, no obliga. Da la posibilidad al estudiante de aprender investigando, e investigar aprendiendo, y esto es lo que las comunidades están haciendo: una de las cosas que, y con esto supongo que está llegando a mis diez minutos, con esto quiero terminar: si hay una cosa que nuestras experiencias en las comunidades nos ha dado con esto de la milpa, y la bonita forma en que Bosque diferenció la milpa del maíz, es que es extraordinario el conocimiento encapsulado en las comunidades, que nosotros podemos ayudar a librar. Nosotros aquí tenemos a nuestro lado a dos colegas… no hay forma mejor de decirle tanto de Katy como de Víctor, que han pasado su vida haciendo exactamente eso: librando conocimientos que estaban encapsulados, y ayudando a que, en el proceso de librar estos conocimientos, de enriquecerlos con los avances de la ciencia de hoy en día. Y una de las cosas muy bonitas las comunidades que están defendiendo la milpa, están defendiendo la cultura y la comida mexicana, están defendiendo, dice aquí la casa del maíz, es que no lo están haciendo para vender maíz, lo están haciendo para estar seguros que el Popol vuh sigue vivo. El Popol vuh tiene vida hoy. Los proyectos en cuales yo conozco de primera mano lo que ha hecho Víctor y lo que ha hecho Katy, y lo que yo he tenido la suerte de colaborar, son proyectos en el cual nosotros como universitarios, bueno Katy a lo mejor se quiere desligar de eso… como universitarios lo que hacemos es: buscamos investigadores e investigación y conocimientos, que permiten que los conocimientos y la organización social de estas comunidades pueden ser útiles para asegurar el buen vivir, el mejor vivir de los pueblos sin necesidad de estilos de vida que la mayor parte de ustedes consideren necesarios, pero también, y es muy importante, ninguno de estos proyectos se está haciendo sin proteger sus ecosistemas. Muchas gracias.

Bosque Iglesias: Agradecemos muchísimo la compartición de David, porque además es un primer ponente que nos puso en un tono muy como para conversar, en realidad. Muchísimas, muchísimas gracias. Vamos a pasar el micrófono a Catherine Mariel. Voy a tomarme la libertad de presentarla: originaria de Francia, donde estudió filosofía, después llegó a México, no sé cómo llegó a Chapingo, con el profesor Efraín Hernández X., y como que te enamoraste de la biodiversidad mexicana y mesoamericana, ¿verdad Katy?, y desde entonces ha emprendido proyectos para conocer mejor esta biodiversidad, los modos en que los modos en que se cultiva y se cuida, y acompañado desde un grupo muy valioso, que es el Grupo de Estudios Ambientales, GEA, que además es una casa común, proyectos de sistemas agroalimentarios, manejó comunitario forestal, y en los últimos años sistemas alimentarios en Guerrero, en la región centro-montaña, basados en una visión de milpa, y acompañad, impulsado este proceso colectivo, esta acción colectiva, en contra del maíz transgénico. Entonces dejamos el micrófono en manos y boca de Katy para su provocación.

Catherine Marielle: Muchas gracias, pues qué… pues con esta cuestión de la enigma o del acertijo a resolver, y la forma cómo David empezó, yo creo que esos papeles los voy a dejar a un lado y voy a empezar con… ya que me lo preguntaste, cómo es que… bueno sería muy largo platicar cómo llegue a México, pero lo importante a comunicar con el tema de hoy del maíz, de la milpa es que justamente con… yo no venía a México, estaba de paso. Ya tengo más de cuarenta años; algo aquí si me atrapó definitivamente. Y parte de lo que atrapó fue una experiencia de vivir de la tierra. Ahí nos juntamos un grupo que ya tenía su caminar, todos ellos mexicanos, mexicanas, y era una experiencia de retorno a la naturaleza. A mí, por supuesto, me resonó mucho. Yo crecí en el campo, y pues siempre he anhelado este mundo natural que ayer, aquí mismo platicábamos. Entonces, pues entonces ahora que me fui integrando y me fui quedando, me estoy quedando progresivamente, y también cultivando allí en los altos de Veracruz, pues la milpa, el trigo, porque hay partes frías, se daba el trigo. Estábamos ahí con una hoz y yo decía no es posible, en qué siglo estoy. En fin, o sea, fue toda una experiencia, y después de esa experiencia pues era un grupo multidisciplinario: unos sí veníamos del campo, otros de la ciudad, había antropólogos, biólogos, agrónomos, pero un poco esa idea de que para vivir de la tierra teníamos que dedicarnos de sol a sol. Entonces de repente decíamos, pues acaso esta es nuestra misión, nada más subsistir de sol a sol para poder vivir de nuestra producción, fue una buena experiencia porque sentimos en carne propia lo que era subsistir de esta manera. Y entonces decidimos que pues no necesariamente, que varios habíamos tenido oportunidad, privilegio de algún modo, de estudiar en universidades, y que a lo mejor algo más podíamos aportar a la sociedad que nada más estar subsistiendo, e intentando ser buenos campesinos, y pues obviamente nunca lo logramos. Entonces varios regresaron a las aulas, algunos en este sistema universitarios concreto, algunos ya conocían al maestro ____. Así es como yo me acerqué también, y tuve la fortuna de tener su asesoría. Como GEA lo tuvimos como un padrino, nos acompañaba y había una relación muy cercana, se podría decir de amistad. Entonces así fue, así fue esa parte. Y bueno, también a nivel muy personal, pues la fortuna de vivir con y de compartir mi vida con Marco Díaz León, que es un amante del maíz. Eso también me ayudó a impregnarme de estas culturas del maíz, y hacerla mía. Así como me fui haciendo mexicana, me sentí adoptada por México y también adopte a México, y eso también es un proceso que tendría toda su plática. Entonces, naturalmente, en GEA empezamos a trabajar con las comunidades ya como Asociación Civil formada en el 77; y todo un proceso de acompañamiento a comunidades forestales ahí en la Sierra Norte de Puebla, y bueno me brincó muchos años porque no va a dar la plática para para resolver el enigma, o poner mi granito de arena a ese acertijo que nos ponen. El maíz todo, el tiempo, el maíz en las comunidades es la esencia. Nos tocó hacer la serie de videos, justamente nueve mil años de agricultura en México en homenaje al maestro Efraín Hernández Xolocotxi con base en una entrevista que Marco le hizo justo antes de fallecer. Entonces era no sólo el maíz sino lo que decía el maestro sobre la ciencia campesina, y la ciencia campesina es algo muy importante, porque ayer nombrábamos eso de los diálogos de saberes que necesitamos, que todo el mundo tenemos que involucrarnos en esa problemática que estamos viviendo en México y en el planeta. Entonces la ciencia campesinas la hemos ido aprendiendo poco a poco con las comunidades, qué quiere decir realmente, y son conocimientos ancestrales que también yo les comentaba y lo complejo que es ayudar, acompañar a que puedan emerger, porque muchas veces en las comunidades, dependiendo el grado de integración o de desintegración, esos saberes no necesariamente están a la vista, muchas veces están muy escondidos, incluso escondidos en las memorias de la gente que ya ni siquiera se atreve a nombrarlos porque han sido despreciados y porque a veces ni ya hay a quiénes trasmitirlos, si se van los jóvenes. En fin, entonces eso es uno de los grandes retos; y yo un poco cuándo nos invitaron a animar este conversatorio pues yo decía “bueno, pues el maíz y la milpa como un proyecto civilizatorio”, por todo eso que recordaba de David, y porque sigue vivo. Y eso, incluso, en comunidades que viven situaciones bien difíciles como allá en las montañas de Guerrero, pues vemos que sí, todavía está esa posibilidad, está ese potencial, lo hemos comprobado. Parcelas que ya no rendía nada están ya abasteciendo el consumo familiar. Parcelas que daban entre setecientos kilos y una tonelada por hectárea están en dos y media, hasta tres y media toneladas, incluso la gente dice “no, pues ya mejor dejamos en descanso, no vale la pena ir a vender esos buenos maíces, nativos, tradicionales, año tras año”, en fin, todo ese trabajo de restaurar los suelos, los manantiales, las barrancas, o sea todo lo que hacemos, no es sólo el maíz, es todo el territorio campesino, todo tiene que ver con todo, y el agua corre y atraviesa todos los espacios, incluso el patio, el solar campesino. Todo eso se está trabajando y se está viendo que sí se puede, se puede duplicar, triplicar la producción, que ahí hay un gran potencial, un potencial precioso y al mismo tiempo que se recupera la autoestima esos saberes escondidos están emergiendo, la gente con la mirada externa… esa una de las cosas interesantes: una mirada externa pero respetuosa, el respeto es bien importante. Sucede algo curioso, es lo contrario del extensionismo de la revolución verde y todo eso, es decir: tu conocimiento vale, y entonces, con esa mirada externa, hay una revaloración propia, y hemos visto cómo la gente poco a poco va recuperando confianza en sí misma, en sus conocimientos, en la riqueza que hay en sus territorios, y también eso de hacer resonancia, lo que comentaba David del trabajo con niños, niñas y jóvenes. Tenemos… una de las líneas de acción, “Jornadas por la Madre Tierra”, y es todo un trabajo con los pequeños, y ahí hemos visto cómo en ellos también participantes a esa revaloración, e incluso de su terruño, ese cariño. No sabemos nosotros, nuestra experiencia es pequeña, si ahorita nos vamos a lo mejor a las amenazas, porque también nos decían de compartir las amenazas que vemos, pero obviamente luchar contra esta gran aspiradora de fuerza, de mano de obra barata de México es terrible, y entonces eso es un gran reto de cómo le hacemos. Tenemos que ser modestos, humildes en los alcances. No sabemos todos esos pequeños si el día de mañana van a tener que emigrar también. Lo que sí sabemos, porque lo hemos visto, es que, si se van, incluso ya hemos visto, porque ya llevamos años, que uno sí regresan. Regresa y tienen un aprecio por su por su territorio, por su terruño. Eso es muy valioso, cambia todo. No es lo mismo ser expulsado como alguien que no vale para la sociedad, que tenerse que ir, pero con ese autoaprecio. Ahora bien, quisiera compartir muy brevemente la otra parte que nos ha hecho caminar de la agroecología, en principio en parcelas, a la agroecología comunitaria. Es decir, con esa visión de territorio, incluso con una visión de enfoque de cuencas, porque no podemos… incluso sin ni siquiera hablar todavía de transgénicos, hablando de agroquímicos, pues no podemos estar restaurando un manantial abajo si los parceleros de arriba están mete y mete agroquímicos, entonces ahí todo un trabajo de concienciación a nivel de la comunidad, con planes de trabajo comunitario. Año con año se hacen planes con la asamblea, con los proyectos comunitarios, con los padres de familia, en las escuelas también todo un proyecto comunitario. Y, además, con toda esa amenaza transgénica que venimos siguiendo esa pista desde 1998 aproximadamente, cuando se empezó a saber que ya lo estábamos importando de Estados Unidos. Nos dimos a la tarea de investigar. En aquel entonces no había tantos estudios científicos como los hay hoy, incluso en la cuestión de salud, de impactos en salud, que hoy ya tenemos más que suficiente para decir ¡Ya basta con esos transgénicos!, pero entonces empezamos a darnos a la tarea de generar información, era para nosotros algo, y sigue siendo, porque desafortunadamente mucha gente sigue sin saber de qué se trata. Entonces la información, folletos, libros, trípticos, videos, series de radio, etcétera, porque eso es fundamental: el derecho a la información. Sólo así la gente puede, a partir de ahí, tomar decisiones de qué se va a hacer, cómo se va a hacer, cómo nos vamos a defender. Y entonces, a partir de ahí, a nivel de las comunidades, brincamos viendo también otras amenazas como la minería, y tantas otras, la cuestión de la defensa del territorio. Lo dejó aquí, a nivel de las comunidades, y en dos minutitos ¿se puede? La cuestión de la acción colectiva contra el maíz transgénico. Víctor seguramente complementará, pero yo lo que les quiere decir ahí, es que igual en ese caminar contra el maíz transgénico en México, varias organizaciones ya teníamos acciones jurídico-políticas de ejercicio de nuestros derechos, y de intentar acceder a la justicia, frente a la ilegalidad, porque eso es lo que hemos pedido sistematizar y documentar, es que el gobierno mexicano ha estado actuando en perfecta ilegalidad. Lo denunciamos, lo presentamos en el Tribunal Permanente de los Pueblos, y todo eso no resultaba nada, entonces decíamos “pues, movilización social, va a ser la única manera”, pero en eso vino la reforma constitucional que nos da la posibilidad de la acción colectiva, entonces varios necios, tenaces, dijimos “bueno, pues la seguimos”. Sí, yo creo que sí, hay algo de eso, porque todo comprobaba que no hay camino por la vía legal jurídica, entonces por qué te vas a seguir desgastando. Y sin embargo esta nueva vía, vean, desde el 5 de julio del 2013 a la fecha tenemos bloqueado la siembra del maíz transgénico en todo el territorio nacional, sea experimental, piloto y comercial. Entonces, eso, yo creo que es un llamado a que de algún modo tenemos parte del enigma, porque obviamente si se liberará a la fuerza, estamos hablando de millones de hectáreas, y no habrá modo de que detener la contaminación. Tarde o temprano, todas las milpas de ese país terminarán contaminadas. Entonces por eso, estamos en un… la enigma es eso. Nos atenemos a la milpa como proyecto civilizatorio, y tenemos ese antiproyecto, ese proyecto capitalista neoliberal, global, de muerte, porque eso es lo que es. Están matando a la madre tierra, y lo vimos ayer, y lo constatamos todos de múltiples modos, entonces aquí lo dejo. Son luces en el camino, porque creo que en este panorama necesitamos muchas luces, inspiraciones, y ver las confluencias, las maneras de caminar unos con otros. Gracias.

Bosque Iglesias: Muchisísimas gracias a Catherine, a Katy, por esas palabras que claro que nos iluminan, y claro que van poniendo el enigma en términos de una confrontación que real, y frente a la que toca tomar partido, toda decidir dónde vamos a poner el cuerpo, de lado el proyecto de muerte o de lado del otro proyecto que puede anunciar vida. Bueno, presentaremos a nuestro tercer ponente para cerrar esta parte de las provocaciones y ya poder pasar a la conversación más sabrosa. Es un gustazo para mí… si me hubieran dicho hace algunos años: vas a presentar dos veces a Víctor Toledo el mismo día no me la iba a creer. El doctor Víctor Toledo, biólogo de la UNAM, autoridad en el campo de la etnoecología. Decíamos hace rato, desde hace años ya, desde Tenencia Morelos, Michoacán, donde está la Escuela de Estudios Superiores de la UNAM, en el CIECO, trabajando ya más allá de la agroecología los temas de ecología política, y además alguien que anuncia que los mundos nuevos que nacen pues ahí están, en forma de muchos proyectos en economías campesinas que anuncia una posible modernidad alternativa, tal vez lo nombres ya otro modo. Pero hay en esta milpa como proyecto civilizatorio muchas posibilidades de futuro. Entonces dejamos la palabra al doctor Víctor Toledo.

Víctor Tolero: Bueno, después de haber escuchado a David y a Catherine… no voy a hacer una cosa personal ni tan anecdótica, pero voy a retomar, prácticamente, tanto lo último a lo que se refirió Katy, como a la mesa, el conversatorio en el que tuvimos hace una hora, que es el tema de lo que sigue. El conversatorio fue muy interesante porque ahí estuvimos explorando que seguía después de este fin de época, esta civilización que terminar y cuál va a ser la nueva civilización. Entonces en función de eso voy a retomar lo que me evocó el caso del maíz en términos juntamente de ese dilema civilizatorio, y retomó entonces por lo tanto como término Catherine, y voy a retomar también por supuesto el tema de esta batalla contra los transgénicos.

A ver, yo creo que toda civilización tiene un ícono que es como un ícono biocultural, es decir, yo pensaba por ejemplo en el caso de los Andes, quizás para la civilización andina, la antigua inca antigua civilización incaica, pues ahí es la papa, quizás, el ícono fundamento. Es decir, toda civilización siempre tiene una relación con el mundo natural, y con algún elemento especialmente. Quizás son las vicuñas y las llamas, a lo mejor ambos. No sabemos. Pero, digamos, si pensamos en otras civilizaciones como la Cínica pues es el arroz, quizás, o nos vamos por allá, por el Pacífico, pues son los ñames, los taros, toda esta cosa. En fin, pero en el caso de la civilización mesoamericana, que es, digamos, lo que nos antecedió acá, pues efectivamente el maíz es el gran ícono de la civilización americana. Y hablar de un ícono biocultural es hablar prácticamente del alma de la civilización. ¿Por qué digo esto? porque fíjense ustedes, cuando reflexionamos sobre los procesos que tienen lugar a través del tiempo en un territorio, son procesos de interacción entre una cultura y su naturaleza, estamos pensando en un proceso largo, que como ha dicho Catherine, en el caso de Mesoamérica estamos hablando de un proceso de siete, ocho mil años, estamos hablando de un proceso coevolutivo, porque siempre estamos diciendo “no, es que las antiguas culturas mesoamericanas domesticaron el maíz”, por ejemplo, y con el maíz… por lo menos ciento veinte… —o según Alejandro Casas hay más, quizás lleguen a las doscientas especies domésticas en esta área—, pero se olvida que también el maíz doméstico a los mesoamericanos es un proceso doble de domesticación o sea el maíz domesticó a los mesoamericanos. Es un proceso doble de domesticación. O sea, el maíz domestica a los mesoamericanos, los civiliza de la misma forma, porque esto es algo común en toda interacción entre cultura y naturaleza, no solamente se doméstica una planta, o un animal, también se doméstica el agua, por ejemplo, y el agua doméstica también a las culturas, las hace más civilizadas. ¿Por qué digo esto? vemos ejemplos… el caso del agua es muy bello… en el caso del agua, vean ustedes los ejemplos, el agua… ¿cómo se doméstica el agua?, el agua va bajando porque el deshielo de los glaciares de las montañas va bajando el agua, y digamos un proceso civilizatorio en relación con el agua es la organización de la gente para poder conducir el agua de manera correcta, conducir el agua y después distribuirla de manera equitativa. Se tiene que crear sistemas de regantes, se tiene que crear sociedades de regantes, se tiene que crear cuerpos cooperativos, el ser humano se civilizó en el proceso de domesticación de la naturaleza como a través justamente de volverse cooperativos, de volverse más civilizados, ¿se dan cuenta? Entonces no solamente los mesoamericanos domesticaron el maíz y todas las plantas, sino que el maíz doméstico a los mesoamericanos. Entonces es un proceso coevolutivo. Yo me pregunto si no hoy en día, justamente en esta crisis que estamos viviendo… ahorita vamos a hablar de eso, de la civilización moderna, no estaremos en un paso por el cual necesitamos recivilizarnos. Estamos en una fase de barbarie, estamos en una fase bávara. Esto que nos han dicho, y nos han anestesiado con la idea de que el mundo moderno es el mejor de los mundos posible; es posible que sea el peor de los mundos posibles, pero es una cosa para un congreso, otro converso. Entonces, bueno, pues yo quiero retomar algo que se ha estado eludiendo, pero que yo he estado escribiendo los últimos tiempos: si no estaremos viviendo no solamente en una crisis de la civilización moderna, si no estaremos viendo un choque de civilizaciones. Especialmente en México, o en Perú, o qué se yo, en China, donde todavía existen los herederos de la civilización antigua, en este caso de la civilización mesoamericana, que son, en este caso, los pueblos originarios en México, que, ¡oh, sorpresa! no solamente se han mantenido, sino que se han incrementado su población, como sucedió, y lo acabo de decir hace rato, en el en el último período del censo en México, con el censo del 2010, la población indígena originaria aumentó de manera inaudita. No es posible explicarse simplemente por el incremento demográfico, es decir, la reproducción. Cómo se explica uno que en México los pueblos originarios pasaron más o menos de diez, doce millones, a acerca de dieciséis millones en diez años. La respuesta tiene que ver con que por ahí hubo una mano negra pero virtuosa que metió la pregunta en el censo que no se había hecho, y yo creo que la evitaron a hacer, la pregunta de: “¿y usted se considera, o no, indígena?” Esa fue la pregunta que entró en el censo de 2010, y eso hizo comentar a la población indígena en México a tal punto que, por ejemplo, en Yucatán el sesenta y tantos por cientos de los yucatecos son mayas, algo parecido sucede en Oaxaca, algo parecido sucede en otros estados como Chiapas. En Chiapas la población indígena en los últimos treinta años creció al doble de la población mestiza, esto nos habla de un éxito reproductivo y por lo tanto de un éxito en el manejo de la naturaleza, no es lo contrario. Entonces lanzo una provocación más: será que realmente el zapatismo ha sido un movimiento revolucionario, o simplemente respondió a un proceso de incremento de la población indígena en Chiapas que necesitó la expansión territorial. Lo dejó como pregunta para la discusión. En fin, bueno, pero a dónde voy, a lo que voy es que… y ya lo ligo con el tema de la construcción de la casa común, que este choque de civilizaciones no se estará realizando en México, justamente, entre la civilización moderna, industrial, tecnocrática, capitalista, neoliberal, que está imponiendo todo un modelo, frente a lo que ha quedado de la civilización mesoamericana, pero que recreada puede generar una civilización posmoderna, una civilización poscapitalista, es un poco la pregunta… pues en esto, en este dilema, el maíz es el elemento clave. Ahora que nos metimos a la defensa del maíz, yo siempre he pensado: si perdemos, si se pierde la batalla en defensa del maíz, se pierde prácticamente todo. Se pierde todo. Entonces, lo que hemos estado jugando ahora frente a estos monstruos, porque, digamos, las empresas biotecnológicas, en este caso Monsanto y Dupoint, y todas estas cosas, son monstruos en serio. ¿Saben cuántos investigadores científicos trabajan para Monstanto? Veintidós mil científicos. Son todos los científicos que hay hoy en el Sistema Nacional de investigadores de México, y la ciencia está trabajando para las biotecnológicas, las farmacéuticas, las químicas, las industrias de la guerra. Hay miles, la mayor parte de los científicos trabajan para corporaciones, no en las universidades públicas y a favor de los pueblos y las sociedades, y ahí es donde me pregunto realmente si la ciencia no es lo que siempre ha sido: un mecanismo al servicio del capitalismo y del mundo moderno, y la tecnología en consecuencia. Bueno, entonces el conflicto por el maíz en México es fundamental, el maíz es justamente el ícono, pero también es el elemento clave, es la esencia, la sangre de la resistencia, de la resistencia civilizatoria. Y ahora sí entramos entonces a esta batalla, ya en el caso de la producción alimentos. Se da entre del modelo agroindustrial y la cuestión de alimentos que va desde las grandes compañías productoras de agroquímicos, que además controlan todas las semillas del mundo, que controlando ahora los transgénicos, y que crean cadenas agroalimentarias basadas en los negocios, y terminan en Walmart. Todo está encadenado, ¿para qué?, para crear proyectos de muerte, efectivamente. Esos proyectos de muerte son proyectos tecnocráticos donde los científicos están a servicios de un proyecto destructivo, porque se está comprobando cada vez más que los sistemas agroindustriales en cuestión de alimentos están contribuyendo con el 25, hasta el 30% quizás, del calentamiento global. Es algo también nuevo, se pensaba que solamente es la contaminación industrial en las ciudades, y no. Los de los sistemas agroindustriales de producción de alimentos son el segundo factor del calentamiento global, y por lo tanto de lo que estamos ante un peligro muy, muy inminente del colapso del ecosistema global. Del otro lado, tenemos justamente a la milpa, como se ha dicho aquí, como lo señaló Bosque, la milpa, porque el maíz, el caso del maíz que lo vemos como el ícono, y aparentemente la plata en realidad efectivamente es parte de un sistema que es la milpa, es un policultivo, donde efectivamente conviven muchas más especies, pero además no sólo eso, fíjense ustedes, la milpa es a su vez… si la milpa, si el maíz es el elemento clave de la milpa, la milpa es el elemento clave de toda una estrategia del manejo de la naturaleza que tiene que ver con la regeneración de los bosques, con todo el sistema llamado ______ equivocadamente visto desde occidente y desde la ciencia moderna como un sistema destructivo, porque no es cierto, es un sistema agroforestal. En el caso de los mayas es clarísimo. Entonces, estamos frente a un sistema que tiene la capacidad de mantener diversidad, de mantener resiliencia. Todos los atributos que desde la ecología se pueden ver, o desde la agroecología se pueden ver, está en los sistemas de manejo múltiple de los sistemas mesoamericanos en este caso, incluyendo las milpas ñañúes en Querétaro, incluyendo los sistemas purépechas, prácticamente todos, los zapotecas… Bueno, entonces estamos estamos frente a dos sistemas de producción de alimentos donde el maíz, el sistema agroindustrial, y frente a el maíz milpa y la estrategia agroforestal del manejo múltiple que es mesoamericano. Bueno, en este conflicto que es finalmente el conflicto a nivel de cuestión de alimentos, que es el conflicto de todo el país y de todo el mundo, porque estamos justamente hoy en día en un choque de civilizaciones, y en el dilema de proyectos de muerte contra proyectos de vida, bueno, pues aquí se intenta entra todo el tema de los transgénicos. Es clarísimo. Es el último intento por querer controlar y dominar esta parte. Entonces, pues, efectivamente, la defensa del maíz es una batalla por la vida, la defensa del maíz es una batalla, es una resistencia, y con esto termino. La resistencia no solamente está en las universidades y en los científicos, como la conciencia social y ambiental, sino que también comenzó en una comunidad purépecha muy cerca de donde trabajo David Barkin, en Pichátaro, que fue la primera comunidad indígena que se declara en contra del maíz transgénico, libre del maíz transgénico, y hoy podemos decir que ya hay comunidades muchas comunidades, cientos de comunidades, en Oaxaca, en Tlaxcala, en Yucatán, en Querétaro, por todos lados ya hay comunidades en todas partes, y luego las ferias de maíz que son decenas en todo el país ,y están en contra. Yo digo que si algún día habrá que enfrentar ya el choque directo, porque se van a burlar de nosotros quizás jurídicamente, que creo que no, va haber un levantamiento en todo el país de defensa del maíz. Se toca el maíz y se toca el corazón. Ahí lo dejó.