Tejidos y deshilados


No es fácil tejer, particularmente cuando estamos convertidos en hilachas. El daño más profundo y peligroso de la ola actual de violencia es tenernos separados. Se nos fragmenta y se estimula la contraposición de los fragmentos. Se desgarra cada día lo que queda del tejido social.

Porque padecemos cada vez más esta peligrosa fragmentación, sopla un viento de alegría y esperanza cuando logramos tejernos, entretejernos. Es el viento que sopló en los pasillos, las salas, los mil espacios diversos en que vinimos a contar cómo habían sido los diálogos de Tejiendo voces por la casa común y a celebrar otros.

Desde el 12 de noviembre, con ese nombre se realizó un conjunto de encuentros singulares que no parecen ajustarse a ningún molde. Los conversatorios tuvieron lugar bajo las condiciones más diversas: terrenos ejidales, instalaciones de la sección 22 en Oaxaca, barrios o comunidades, auditorios universitarios… Los conversadores eran aún más diversos. Entre los colectivos, lo mismo estaban los muy conocidos de Cherán, Xochicuautla y más de 131 que el Consejo Tiyat Tlali de la Sierra Norte de Puebla, Construcción de Mundos Alternativos Ronco Robles de Chihuahua, la Asamblea de Pueblos de Morelos, el movimiento magisterial y pedagógico de Oaxaca o la Red Transnacional Otros Saberes, junto a otros muchos.

Los grupos, los colectivos, contaban sus luchas, sus resistencias, sus desafíos. Pensadores comprometidos y activistas muy distintos, como Arturo Escobar, Munir Fasheh, Havin Gunesser, Grimaldo Rengifo, Catherine Walsh o Raúl Zibechi, reaccionaron a esas historias y hablaron de su propia experiencia, de lo que pasa entre los palestinos, los kurdos o los pueblos latinoamericanos. Y luego la conversa: oportunidad de intenso intercambio con las y los asistentes, de cuyas intervenciones emanaba a menudo una sólida tesis alternativa.

Nada parecido a un dogma o un cuerpo de doctrina caracterizó los encuentros. Existió realmente una gran diversidad de mentalidades, posiciones y puntos de vista, dentro de un amplio espectro ideológico, político y espiritual. Se usaba el lenguaje común, el de los pueblos, o términos de las corrientes teóricas o políticas de moda y hasta términos de ayer que en ocasiones sonaban como lenguaje de madera. Esto dio aún mayor valor a ciertos consensos que se iban tejiendo sobre las formas y contenidos de las resistencias actuales y el carácter anticapitalista y antipatriarcal de las luchas.

Don Luis Villoro no podía faltar a encuentros como éstos, que fueron siempre su fascinación. Estuvo ahí, atento, compartiendo su razón y su emoción. Mientras él andaba por la ciudad de México, en la Universidad de la Tierra en San Cristóbal de Las Casas se presentó su libro póstumo: La alternativa: perspectivas y posibilidades de cambio, que incluye la correspondencia sobre ética y política a la que lo invitó el finado subcomandante Marcos. El comandante David, del EZLN, hizo la presentación del evento, ante las comandantas Yolanda y Florencia, y participaron Jerome Baschet, Fernanda Navarro, Sergio Rodríguez y Juan Villoro.

El título del libro pudo haber sido el de los encuentros. Esa era la preocupación constante. Se compartía de mil maneras distintas la percepción de la tormenta y el recuento del horror. Pero la conversa se entretenía más en la discusión de las opciones, tanto para identificar los callejones sin salida como para acotar caminos posibles. Había un ánimo alegre y gozoso al término de cada conversatorio, porque se había discutido en libertad y con pasión y porque a pesar de las diferencias se descubrían hilos y pistas para irnos tejiendo y entretejiendo.

Aunque fue concebida hace más de un año, la iniciativa Tejiendo voces por la casa común apenas empieza a tomar vuelo. El 20 de noviembre, al culminar los encuentros, se creó un tejido de pensadores y activistas nacionales e internacionales, con tres docenas de nombres reconocidos, que está formulando una agenda de reflexión que dará pronto a conocer para que otros y otras puedan hacerla suya. Y se anunció, al mismo tiempo, una iniciativa de acciones y movilizaciones sobre distintos temas y desafíos, que podrá contribuir al programa nacional de lucha que diversas organizaciones y movimientos están formulando.

La iniciativa no tiene mecanismos de adhesión o afiliación. No tendrá oficinas establecidas ni dirigentes o estructura orgánica, aunque irán surgiendo grupos y comisiones de trabajo para diversos propósitos. Quien decida hacerla suya y participar en ella podrá hacerlo por propia iniciativa en el lugar en que se encuentre y dentro de sus propias condiciones. Si le parece conveniente, al hacerlo podrá enviar sus datos a la página tejiendovoces.org.mx, para tejer con otros y otras sus acciones y reflexiones. La iniciativa se hará camino al andar.

La Jornada, (Gustavo Esteva).

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/11/23/opinion/024a2pol